UN RESPIRO SALUDABLE HACIA EL SABER
La jornada más pesada quizá, la más polvorienta lo es,
la más cansada también;
sin embargo es la que posteriormente será la más respirable.
La jornada de limpieza inicia
con la culminación de la clase de Taller de Redacción.
la más cansada también;
sin embargo es la que posteriormente será la más respirable.
La jornada de limpieza inicia
con la culminación de la clase de Taller de Redacción.
La Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación se ve
alterada con los ruidos intempestivos del chillido de las sillas y mesas que se
ven desalojadas de aquel salón de clases que permite el conocimiento de cada
mañana, de cada día y de cada año que permite un mejor desarrollo del saber. La
jornada de limpieza que permite trabajar en un ambiente mucho más saludable, en
un clima más adecuado y con una frescura que le da un valor agregado a las
clases del saber.
El Lic. Jorge Calderón Roque otorga un tiempo determinado
para la sesión de limpieza, desde las 9:16 horas se inaugura la jornada arduosa
de limpiar cada rincón del salón, cada mancha en las mesas que todos los días
se ven pintadas por plagios que se hacen necesario a la hora de dar un examen.
Antes de que empiece dicha jornada - “Son las 9:00 horas, faltan quince
minutos”- manifiesta el tutor del 3ro “B”, se suponía que esta intensa labor
saludable empezaría las 9:00 horas; sin embargo el tiempo alcanzo y fue
suficiente para un salón de seis que se encontraban en plena acción de
limpieza.
Pues bien, son seis salones que se ven interrumpidos por el
agua helada que moja su piso y empaña las ventanas. Las cortinas son lavadas y
las carpetas y sillas están siendo limpiadas. Cada quien vela porque su capeta
y silla correspondiente quede totalmente limpia y si es posible blanca para
conservar aquel color blanco que a todos agrada y muchos anhelan.
El primero “A” y ”B” realizan su jornada de la manera más
espontanea, porque no quedaron bien para traer las herramientas necesarias de
las que harían uso para trabajar su salón de la maneras más saludable posible,
además es una constante en el ser Cachimbos que organizar todo a ultima. Sin
embargo le echan muchas ganas y en el desarrollo de esta energía que se
derrocha en los baldes de agua que se dejan caer sobre el tercer piso, y el
agua impregnada en la ropa de los cachimbos después de divertirse en dicha
jornada, terminan por entrar la carpetas y jugar en el transcurso.
Bajamos al segundo piso y vemos un poco más de orden, con
ganas de hacer las cosas bien y con mucho entusiasmo que permiten la eficacia
en el uso de sus herramientas que ya se van complementando e comparación con el
tercer piso (cachimbos). Juana Hirpanocca Anahua del 2do “B” – “Tenemos que
esperar un largo año para limpiar nuestro salón, este momento lo disfrutamos
porque conseguimos un ambiente muchas más saludable y agradable, además de
congeniar con nuestro compañeros”- palabras manifestadas cuando se disponía a
coger las cortinas para lavarlas, con el detergente en las manos y el balde al
borde de sus pies dio enseñanza de cultura higiénica.
En el tercer año, primer piso, vemos a gente dispuesta a
hacer las cosas de la mejor manera; Joe Arela, Vanessa Pinto, Vanessa Carrión,
Paula Condemayta, Angélica Ramos, Scott Aroni, Lester Calli, Rocío Cari y
Alonso Luque son estudiantes del 3ro
“B” que se desplazan junto con las carpetas y sillas hacían el patio de la escuela de Cs. De la Comunicación. El sol intenso que mata a media mañana, el agua recorriendo en el suelo y cada grupo trabajando en su labor designada. En esta sección se formaron cuatro comisiones. La primera encargada de retirar y reponer las mesas y sillas, hacer la labor más forzada, cargar y trasladarlas de un lugar a otro. La segunda encargada de limpiar cada mesa que se ve impregnada con tinta de lapiceros, son varios los colores que hay que desinfectar con el poderoso TINER; los trapos son los encargados de la frotación, la fuerza ejercida permite que la mugre salga más rápido y permita economizar tiempo. La tercera comisión es encargada del salón en sí, limpiado de la pizarra acrílica, que luzca el banco en su esplendor y el piso bien brilloso después de la baldeada y el encerado a seco. La cuarta esta designada para lavar las cortinas que después de un largo año ya lucen negras en lugar de verdes.
“B” que se desplazan junto con las carpetas y sillas hacían el patio de la escuela de Cs. De la Comunicación. El sol intenso que mata a media mañana, el agua recorriendo en el suelo y cada grupo trabajando en su labor designada. En esta sección se formaron cuatro comisiones. La primera encargada de retirar y reponer las mesas y sillas, hacer la labor más forzada, cargar y trasladarlas de un lugar a otro. La segunda encargada de limpiar cada mesa que se ve impregnada con tinta de lapiceros, son varios los colores que hay que desinfectar con el poderoso TINER; los trapos son los encargados de la frotación, la fuerza ejercida permite que la mugre salga más rápido y permita economizar tiempo. La tercera comisión es encargada del salón en sí, limpiado de la pizarra acrílica, que luzca el banco en su esplendor y el piso bien brilloso después de la baldeada y el encerado a seco. La cuarta esta designada para lavar las cortinas que después de un largo año ya lucen negras en lugar de verdes.
Así como hay personas laboriosas y esmeradas en dejar limpio
el salón de clases. También hay pequeños grupos que observan con una sonrisa en
los labios, con los hombros encogidos, con las manos cruzadas y con la mirada
desviada. Santiago Fierro, Elvis Huayta, HavierPerez, Pool Valdivieso y Benito
Valero con los encargados en esta ocasión de mofarse de los laboriosos, de
fotografiar a los esmerados y de burlarse de los esforzados.
Migue Luque, Alicia Valenzuela, Melisa Flores limpiando las carpetas
Pero que reconfortante son para ellos –“Que rico huele
nuestro salón” – “Esta brillante, hasta la pizarra refleja el sol” – “El piso
esta resbaloso, pero muy limpio”… Solo son algunas expresiones que se pueden
escuchar.
¡TERMINAMOS DE ASEAR NUESTRO SALON!
¡AHORA SI, A ESTUDIAR!
Expresiones como estas han dejado satisfechos a los
estudiantes de la Escuela profesional de Cs. de la Comunicación, ahora tiene un
ambiente mucho más saludable, un clima óptimo y sobre todo un salón limpio que
debe mantenerse así.
Ahora los universitarios muestran estragos del esfuerzo
invertido en la jornada de limpieza, el cansancio aborda cada musculo
estimulado en el cuerpo de los jóvenes, ese esfuerzo que solo permite caminar
con lentitud y mostrar ojos parpadeando y anhelando descansar.
EL quiosco del conserje está siendo invadido por los comensales
de la escuela, el hambre apetitosa de aquellos sanguches de hot dog,
hamburguesa, salchicha, chorizo, pollo huevo, palta y demás queriendo ser
devorados con ansiedad para recobrar fuerzas invertidas. El agua, gaseosa,
jugos e incluso el refresco no calman la insaciable sed de los laboriosos de la
jornada de limpieza que desean hidratarse después del cansancio obtenido.
Finalmente todos los estudiantes del turno mañana terminan
con el día, terminan con la jornada de limpieza. Todos empiezan a abandonar la
escuela con suspiros de cansancio, con ganas de descansar y regocijarse en la
ducha y estremecerse en un sueño eterno. Pues bien ahora empiezan las clases
para el turno tarde, que encontraran un salón más ordenado y limpio.
Vanesa Aucatinco y Angélica Ramos, trapeando el piso



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